miércoles, 19 de octubre de 2016

"Mit Karacho ins Vergnügen stürzen"

Que levante la mano quien no haya visto estas advertencias en los columpios de los parques de Múnich.
Y que la levante ahora quien no se haya partido de la risa leyéndolas en su cabeza... me refiero, está claro, a cuando un hispanohablante pronuncia en su cabeza la palabra "Karacho".




Hay montones de términos que proceden del español en el alemán (se llaman Hispanismen) y que recuerdan cómo la mentalidad alemana ve la nuestra: Adios, Cha-cha-cha, die Pampa, Guerrillero, Machete, Kondor, Fandango, Temperament, Fiesta..., pero de todas ellas, os juro que Karacho es que me puede.

Hace mucho, cuando apenas acababa de conocer a mi suegro, un jubilado tranquilo y tradicional señor alemán, que me contaba no sé qué historia de la que yo apenas me estaba enterando de nada, oí en medio de su discurso: "Karacho", lo que me trajo de mis pensamientos a la realidad en un microsegundo; y me dije: "¿Carajo? ¿este señor acaba de decir "carajo"?". No podía creérmelo.

Luego descubrí que "Karacho" significa "a toda velocidad", pero a mí ya nadie me puede quitar esa mezcla de risilla tonta de adolescente y sorpresa al mismo tiempo. Sobre todo cuando la leo mientras estoy pendiente de que mis hijos no se caigan del tobogán.