jueves, 11 de septiembre de 2014

La Teoría de las Dos Horas de Diferencia

Hace un tiempo que llevo dándole vueltas a la idea de escribir este post porque, después de los años que llevo viviendo aquí y las experiencias con las visitas que he tenido, he decidido que, para aclarar las cosas sobre la hora que es, los horarios de las comidas, las horas a las que nos levantamos y nos acostamos, hay que pensar que aquí tenemos dos horas más que en España.

"¡¿Cómooooo?!", "¡¿Quéeeeee?!", parece que estoy escuchando decir desde el otro lado de la pantalla.

A ver, voy a intentar explicaros mi teoría:
Por un lado estamos los que vivimos aquí, habiendo antes vivido en España. Una de las primeras cosas que aconsejo a las personas que me cuentan que están recién llegadas es: "Acostumbraos, lo antes posible a comer a las horas a las que se come aquí", es decir: Nada de comer a las dos o las tres y cenar a las nueve o las diez, sino, comer a doce o a la una y cenar a las seis o a las siete.
La premisa detrás de esto es el famoso "donde estuvieres, haz lo que vieres", pero va íntimamente relacionado con que lo mejor para adaptarse es no ir a destiempo almorzando a la hora del Kaffee und Kuchen (las tres de la tarde) o cenando cuando ya hay que estar lavándose los dientes y poniéndose el pijama.

Por otro lado están las visitas, que cuando vienen se quedan sorprendidas: "¡Oh! ¡qué tempranísimo os levantáis aquí!" o "¡Vaya! ¡sí que cenáis pronto vosotros!".

Bien, pues, según la Teoría de las Dos Horas de Diferencia, en Alemania no nos levantamos, comemos, cenamos o nos acostamos más temprano que nadie. Lo que pasa es que estamos bastante más al este que España (hay casi dos mil kilómetros en línea recta entre la ciudad más al oeste de la España peninsular y la ciudad más al este de Alemania) y sin embargo, compartimos el mismo uso horario. Un absurdo total basado en razones políticas o económicas en las que no voy a entrar.

El caso es que, para que nos entendamos, el sol está encima justo de nuestras cabezas casi dos horas antes de lo que está encima de las cabezas de la gente en España.

Por lo tanto los hábitos son más o menos así:

Por eso, últimamente, cuando recibo visitas de España, lo primero que suelo decirles es: haceros a la idea de que habéis volado a un país con un uso horario diferente, aquí son dos horas más que en España.

De esta manera ni nosotros pensaremos que en España se hace todo tarde (con la connotación de vagos y maleantes que eso aporta), ni en España pensarán que aquí todo se hace temprano (con la connotación de eficiencia que eso conlleva). En realidad, nos levantamos, comemos, tomamos café y nos acostamos más o menos a la misma hora. Pensadlo, de esta manera por un momento ¿a que parece tener más sentido así?.