domingo, 25 de mayo de 2014

Bayern Ticket, viajar en familia por muy poco, por Jordi Orts

Si bien viajar en tren en Múnich, Baviera y Alemania en general no puede considerarse especialmente barato, sí es cierto que existen algunas ofertas que rebajan sustancialmente el coste del transporte por ferrocarril. 

Una de las más populares es el denominado Bayern Ticket, un billete que puede adquirirse para grupos de hasta cinco personas a un precio que oscila entre los 23 (para una persona) y los 39 euros (para grupos de cinco viajeros), el cual permite viajes ilimitados durante un día en transporte público a lo largo y ancho del territorio bávaro. 

En concreto, el Bayern Ticket es válido para los ferrocarriles regionales de Baviera (tanto de la Deutsche Bahn como de otros operadores como BOB), por ejemplo trenes que circulen entre Múnich y Núremberg, hacia el castillo de Neuschwanstein, o incluso con punto de partida o final en la vecina ciudad austriaca de Salzburgo. La oferta admite también el uso de autobuses públicos, tranvías, metro (U-Bahn) en las capitales como Múnich y Núremberg o trenes de cercanías (S-Bahn). 

El uso del tique es ilimitado durante toda una jornada, lo que permite tantos trayectos como necesite el grupo dentro de las limitaciones horarias de la oferta. Las condiciones pueden consultarse detalladas en español en este enlace de la Deutsche Bahn (http://www.bahn.com/i/view/ESP/es/prices/germany/bayernticket.shtml), si bien es interesante tener en cuenta que entre lunes y viernes la oferta es vigente únicamente a partir de las 9 de la mañana y hasta las 3 horas de la madrugada. Sábados y domingos es válida a partir de la medianoche y hasta las 3 h del día siguiente. 

Estos billetes, que se pueden adquirir en la mayoría de máquinas dispensadoras que encontramos en las estaciones de tren, suelen requerir de validación únicamente antes del primer trayecto. El último modelo de máquinas viene con la fecha incorporada (por lo que no es necesario validar), de la misma forma que permite obtener un suplemento para viajar en primera clase. En este caso, hay que pagar otros 11 euros extra por persona. 

Familias 
Muy interesante es la aplicación del descuento previsto en el Bayern Ticket para familias, ya que acepta que una persona pueda viajar acompañada con sus hijos o nietos menores de 15 años sin que estos tengan que pagar por el billete. Así, por ejemplo, una familia compuesta por un padre, una madre y tres hijos menores de 2, 4 y 14 años, únicamente tendría que pagar 27 euros por el Bayern Ticket para dos personas, ya que los tres pequeños viajarían gratis.

Estas condiciones son válidas también para abuelos, aunque no se aplican automáticamente a menores sin relación familiar directa. 

lunes, 19 de mayo de 2014

El Schullandheim. Por Schulkindermama


Hace unas semanas tuve una experiencia nueva en relación con la escuela en Alemania. La verdad es que creía que ya había vivido de todo en este sentido, que ya sabía cómo reaccionar ante cada situación… pero no. Los días que viví esa semana de hace un mes fueron diferentes, y he pensado que al igual que a mí, a muchos otros padres no alemanes, debe de ocurrirles lo mismo. Y que quizá ayude a alguien contando cómo me he sentido yo. Por eso creo que es buena idea compartirlo.

La cuestión es que mi hijo, que asiste a quinto curso de un Gymnasium en Baviera, ha ido por primera vez a un “Schullandheim”. Para los que no sepan lo que es, o vengan de culturas como la mía, en la que las excursiones se limitan a pasar el día en otro lugar, explicaré que consiste básicamente en pasar unos días fuera de casa, recibiendo un contenido pedagógico diferente, realizando excursiones y en definitiva, conviviendo con los otros compañeros y con profesores. Para realizar este tipo de experiencias se suele elegir un lugar cerca de la naturaleza, tipo granja o albergue juvenil, donde además de disponer de alojamiento, se ofrezcan actividades o sirva de punto de partida para excursiones al aire libre. La duración de la estancia varía dependiendo de la edad de los niños (los más pequeños no suelen ir más de 3 días) y por supuesto también depende del centro escolar, y del programa de actividades que se establezca. En invierno, algunos colegios organizan vacaciones para esquiar (Skilager).
Para los niños/jóvenes es una experiencia muy emocionante. Dependiendo de la edad, para algunos es la primera vez que pasan varios días fuera de casa, y disfrutan de esa independencia. Casi todos los adultos alemanes que conozco guardan un recuerdo entrañable de estas excursiones. 

Yo, como no soy alemana, y en mi colegio no se organizaban este tipo de experiencias, no conocía esta situación y ya desde el momento en que supe que este año iban a ir al Schullandheim me eché a temblar. “Niños de 10-11 años por ahí con su profesora, lejos de casa…” la idea me asustaba bastante, pero opté por la estrategia que he desarrollado desde que tengo hijos; esperar a que llegue el momento para agobiarme. Así por lo menos me quito semanas de preocupación… Y el momento llegó. Se iban 4 días a las montañas. Yo como buena mamá, lo llevé esa mañana al autobús con su maleta hecha (que ya fue un trago para mí; ayudarle a hacerse su maleta para ir por vez primera él solo…¡ay!) a esperar hasta que se fuera el autobús y decirle adiós.

Lo primero que me llamó la atención fue que allí estaban menos de la mitad de los padres… incluso niños que viven bastante más lejos que nosotros del colegio, y que tienen que ir al centro en tren y hacer trasbordo en autobús, habían ido, ese día también, con sus maletas y mochilas (¡con 11 años!) solos hasta el punto de encuentro. ¡Y tan contentos que estaban! Nadie los había llevado para despedirse de ellos. Me sorprendió, aunque ya llevo tiempo en Alemania… Una vez llegué, estuve charlando con otras madres, esperando a que llegara el autobús, que se retrasó, con lo cual, cada vez éramos menos los padres esperando a que llegase. Al final solo quedamos cuatro. Pero le di un beso a mi hijo (bueno, más de uno, de esos que suenan…hasta que ya le dio vergüenza) y subió al autobús. 

Yo iba más o menos tranquila, pensando que al llevar su móvil, de vez en cuando tendría una Whatsapp suyo, o podría llamarle por la noche, o él a nosotros. Pero cuál no sería mi sorpresa cuando antes de subir al autobús la profesora anunció que iba a “confiscar los móviles” y solamente podrían utilizarlos en un momento del día. Por supuesto, yo fui la única que preguntó cuándo sería ese momento. Ella contestó que ya acordarían todos juntos una hora para llamar a casa. 

O sea, que yo no podría llamarle si me apetecía, ni él podría llamarme cuando él quisiera. Eso me dejó bastante descolocada. Pero qué iba a hacer…

Yo ya sabía, porque nos habían dado una circular informativa, que los móviles estaban permitidos, pero serían controlados… ¡lo que no sabía era hasta qué punto!
Es decir, si un niño, que va por vez primera a pasar unos días fuera de casa, sin ningún miembro de su familia, echa de menos a sus padres (como fue el caso de casi todos los compañeros de mi hijo, según me ha contado él mismo…) no puede llamar a su casa cuando esté triste. Tiene que esperar. Lo mismo les ocurre a los padres; si les apetece hablar con su hijo, deben esperar a que a éste se le permita ponerse en contacto con ellos. Y para colmo, no saben en qué momento del día va a suceder eso. A mí me parece cruel, pero quizá yo soy demasiado exagerada… 

Esos 4 días los pasé lo mejor que pude, teniendo en cuenta que tengo también una hija, que echaba de menos a su hermano (están muy unidos), y a la que yo tenía que poner también buena cara, aunque yo tampoco estaba conforme con la situación. 

El primer día llamó sobre las ocho; yo ya casi no contaba con que llamara. Pensé que no les había dejado. Pero llamó. Intentamos hablar todos pero nos pudimos bien porque solo les daban 15 minutos para hablar (a mí me recordó a la cárcel…). Él estaba bien, y eso me tranquilizó. Les habían dejado dar un paseo solos por el pueblecito en el que estaban, y eso le había gustado (yo pensé que vaya tranquilidad, saber que los dejan solos en un sitio que no conocen…) 

Llamó todos los días, la verdad, pero no siempre a la misma hora. La mayoría de las veces tenía que colgar porque ya venían a requisarle el móvil. El último día me dijo que muchos de sus amigos estaban tristes (él también) porque echaban de menos a su familia y ya tenían ganas de volver. A pesar de esto, lo estaban pasando muy bien, haciendo muchas cosas y divirtiéndose. Pero a ellos mismos les molestaba no poder comunicarse con sus padres cuando querían. 

Por supuesto, también había niños que no habían llamado a sus padres y que no les echaban de menos…los mismos que fueron solos al autobús. Quizá es la estrategia más práctica para no pasarlo mal. No darle importancia. Pero yo no puedo. 

Los días pasaron más o menos rápido, y para mí fue una experiencia dura. 

Cuando volvieron, también estaba yo allí esperando al autobús. ¡Qué alegría cuando lo vi bajarse! Me pareció que hacía un mes que no lo veía… Al llegar volví a percatarme de que no todos los padres estaban allí, pero también me llamó la atención que algunos lloraron al ver a sus padres. No sé si de alegría o de alivio… 

Desde mi punto de vista, esa forma tan violenta de cortar el vínculo de los hijos con los padres, esa forma de obligar al niño a “hacerse mayor” a la fuerza, es demasiado extrema. Sin embargo, encaja con la mentalidad de la educación alemana, en la que la independencia es la cualidad más valorada. Desde el Kindergarten tenemos que escuchar “Kinder werden in ihrer Selbstständigkeit erzogen” (a los niños se les educa para ser autosuficientes), y hasta ahora, esta experiencia, ha sido las más fuerte que he vivido en este sentido. Es verdad que yo soy una madre muy intensa (yo lo sé) y no estaba preparada para esto… probablemente, si hubiera nacido y crecido en Alemania, habría vivido yo misma este tipo de experiencias en el colegio, y no sería algo nuevo para mí. 

Ahora imagino que la próxima vez (el año que viene) no me sentiré tan rara ante esta situación. Ni mi hijo tampoco. Pero me pregunto ¿qué necesidad hay de forzar esa independencia que algún día alcanzarán de todas formas? ¿Qué necesidad hay de acelerar el proceso de autonomía de un niño, a costa de sus sentimientos, y obligándolo a aprender a controlar sus sentimientos, a hacerse fuerte, ateniéndose a una disciplina? 

Menos mal que la mayoría de los alemanes tienen un buen recuerdo de estas excursiones, que si no…

miércoles, 14 de mayo de 2014

Humedades. Por Mamá de Luceros

Hace unas semanas, una mamá preocupada por un tema recurrente como el de la humedad en los pisos en Múnich y cómo afecta a la salud de los niños, me pidió publicar su historia para advertir y ayudar así a otros padres. Aquí tenéis su artículo. Muy interesante:


Hoy voy a abordar un tema que nos ha traído varios años de cabeza: las humedades o moho.

Imaginad que os mudáis porque os hace falta más espacio y a los pocos días empiezan a aparecer manchas verdes en varias paredes del nuevo piso. Por si os pasa algo de este estilo o para evitar que os ocurra (aunque en algunos casos el problema no lo puede evitar el inquilino, solo minimizar) he decidido compartir con vosotros mis experiencias. 

¿Es peligroso? 
Sí, y sobre todo para los niños porque su sistema respiratorio se está formando. Por eso, lo mejor es ponerse manos a la obra cuanto antes. Cuando hay bastante moho, el aire está muy cargado y se torna casi irrespirable. 

¿Cómo se forma? 
Como el clima en Alemania es húmedo y frío, aquí hay muchos más casos de moho que en otros países con un clima más cálido ya que al moho le “gusta” el frío y la humedad.

Parece que en un 50% de los casos el responsable del moho es el inquilino (p. ej. por no ventilar correctamente) y en el otro 50% es un problema intrínseco del piso. Si el problema es del piso, el dueño es el responsable de solucionarlo.

Hay varias posibles causas: 
-   Goteras y filtraciones, tuberías rotas, etc. 
-   Edificios recién construidos (el dueño debería indicaros qué medidas preventivas hay que tomar) 
-   Paredes mal aisladas (como están frías se condensa allí la humedad), sobre todo en combinación con ventanas nuevas 
-   Ventilación incorrecta 

¿Hay que avisar al dueño del piso? 
Sí, cuando aparecen humedades hay que avisarle enseguida para que tome las medidas necesarias. 

¿Qué podemos hacer para evitarlo? 
- Ventilar varias veces al día abriendo todas las ventanas para que se forme corriente:
A los niños los podéis dejar en una habitación con la ventana y la puerta cerrada entretenidos con un juguete que les guste mucho (ir rotando la habitación cada vez) y ventilarla después. Cuando hace mucho frío bastan unos pocos minutos para ventilar todo el piso; sin embargo, en verano hay que dejar las ventanas más tiempo abiertas.  

- No apagar la calefacción en invierno (p. ej. por la noche o cuando os vayáis de vacaciones). Es mejor que haya una temperatura constante. Una amiga la apagó cuando se fue de vacaciones por ahorrar y cuando volvió se había formado moho dentro de un armario. Lo mejor es colocar el termostato de todos los radiadores a 3  

- No dejar las ventanas inclinadas en invierno. Es contraproducente porque así entra 
continuamente el frío. En verano, si hace calor, sí las podéis inclinar.  

- Ventilar la cocina y el cuarto de baño después de cocinar y de ducharos para que se vaya el aire húmedo. Es preferible ducharse con la puerta cerrada para que la humedad no se vaya a otras habitaciones.  

- No colocar muebles ni cuadros en las paredes que den al exterior, sobre todo si las paredes están mal aisladas. Si lo hacéis, dejad unos 10 o 15 cm de separación para que circule el aire y podáis mirar de vez en cuando. Estas paredes son las más problemáticas. Si te descuidas y la pared no está bien aislada, al mirar detrás de los muebles te puedes encontrar verdaderos ecosistemas.  

- Cuidado con la ropa tendida ya que al secarse genera mucha humedad. En muchos edificios hay una sala (Waschkeller) para tender la ropa. Es un poco pesado bajar la ropa, pero es una forma de conocer al vecindario. Otra opción es el balcón (en verano) o una secadora. Si la tendéis dentro, ventilar con más frecuencia esa habitación. A veces el pediatra aconseja colocar humidificadores o ropa tendida en la habitación de los niños cuando están resfriados. En algunos pisos es mejor no seguir dicho consejo. 

- Si vivís en una casa y tenéis un sótano, en verano solo hay que ventilarlo por la noche o por la mañana (abriendo las ventanas de par en par) para que no entre la humedad de fuera. 

- Comprar un termómetro con higrómetro. Cuestan muy poco. Las condiciones ideales en invierno son: 19 o 20 ºC de temperatura y una humedad del 40% al 60%. 

¿Qué hacer si sigue apareciendo a pesar de seguir las medidas que os he indicado? 
En tal caso, el problema seguramente radica en el piso, por lo que tenéis que pedir al dueño que lo solucione. Como esto suele implicar bastantes gastos, en numerosas ocasiones solo lo solucionan de forma temporal. También suelen echarle la culpa al inquilino por no ventilar correctamente.

Es aconsejable ponerse en contacto con el Mieterverein München, una asociación sin ánimo de lucro fundada para defender los derechos de los inquilinos. La cuota anual es de 70 euros/año y la de inscripción, de 15 euros. Lo ideal es hacerse socio antes de que aparezcan problemas. Si os hacéis socios una vez que tengáis problemas (de humedades o de otro tipo), os aconsejan y se encargan de llevaros la correspondencia con el dueño del piso, pero el seguro jurídico para socios no os cubre el problema ya que hay tres meses de carencia.
En algunos casos es mejor mudarse a otro piso e intentar llegar antes a un acuerdo extrajudicial con el dueño (con ayuda de un abogado o del Mieterverein) para que os pague los gastos de la mudanza. 

Enlaces de interés 
http://www.mieterverein-muenchen.de/fremdsprachen-angebote/englisch.html 
http://www.lfu.bayern.de/umweltwissen/doc/uw_60_schimmel_innenraeume.pdf
http://www.mieterverein-bochum.de/fileadmin/inhalte/pdf/ratgeber/feuchtigkeit.pdf 
http://www.merkur-online.de/aktuelles/wirtschaft/schimmel-rasch-handeln-mm-612705.html

domingo, 11 de mayo de 2014

Seminario sobre la entrada en primaria para padres de niños en edad preescolar

La Asociación de Familias Binacionales vuelve a organizar un seminario muy interesante: "Spielen und Lernen", un taller dirigido a padres extranjeros con niños en edad preescolar.

En esta charla se intentará responder a preguntas como: "¿Cómo podemos los padres preparar a los niños para entrar en primaria? ¿Cómo podemos acompañarles en el aprendizaje de los contenidos?
Mostrarán diferentes materiales de utilidad como libros o juegos y darán algunos consejos sobre cómo apoyar las capacidades lingüísticas de los niños, tan observadas con lupa por el sistema educativo bávaro.

Fecha: 24 de mayo de 2014
Horario: de 13:00 a 18:00h
Lugar: Verband Binationaler Familien und Partnerschaften
Goethestr. 53, 80336 München
3er piso, sala nº313
Precio: 10€

Inscripciones: hasta el 16 de mayo de 2014
Por teléfono: 089/531414
Por Fax: 089/532796
Por email: muenchen@verband-binationaler.de


lunes, 5 de mayo de 2014

Taller para madres y padres: Educar a los niños con inteligencia emocional

¿Te pasa que a veces te gustaría ayudar a tu hijo/a a manejar sus emociones? ¿Te gustaría gestionar mejor también las tuyas propias?

Este mes, el viernes 14 de mayo, montamos en Múnich un taller de tres horitas para padres y madres donde trataremos temas relacionados con la educación y la inteligencia emocional y hablaremos de la importancia de integrar la segunda entre el montón de cosas que solemos meter en la maleta de la primera.

Si te apetece aprender un par de cosas sobre el tema, y compartir tus experiencias y tus inquietudes con otros padres y madres, apúntate. Para inscribirte, escríbenos un email email antes del viernes 9 de mayo a: lolahernandez.coaching@gmail.com o a: mamaenmunich@yahoo.com

Wir freuen uns! :-)

Comprar flores para el Día de la Madre

Para el que no se haya acordado, ayer fue el Día de la Madre en España. Pero si lo olvidásteis, no os preocupéis demasiado, el próximo domingo hay "repesca", porque será Muttertag, el Día de la Madre en Alemania.

Con los niños, podéis preparar una tarjeta con pintura, pegatinas y purpurina, o enmarcar una foto bonita, incluso modelar una taza para el café. Pero yo os voy a sugerir algo muy primaveral y divertido para hacer con niños: Comprar un ramo de flores, pero recolectándolas vosotros mismos.

En los alrededores de Múnich, a pie de carretera, se pueden comprar espárragos, calabazas, frutas... según la temporada, pero lo que me gusta de comprar las flores es tener que recolectarlas nosotros mismos, como hicimos con las fresas, las frambuesas y las grosellas.

Y hay otra cosa que me encanta, que no hay nadie presente que las venda. Toda la transacción se basa en la confianza entre el vendedor y el comprador, que ni siquiera se ven:
En el campo de cultivo hay carteles que indican cuánto cuestan las flores, hay cuchillitos que puedes utilizar para cortarlas, y una hucha donde depositar el precio del ramo que te lleves. 

Para los niños es una experiencia muy especial: elegir cuáles serán las que a mamá les gustará más, cogerlas con sus propias manos, montar ellos mismos el ramo.... Para los mayores, una de esas experiencias que te recuerdan que aquí hay muchas cosas que están MUY BIEN.