martes, 29 de octubre de 2013

En noviembre... ¡Cuentacuentos en español!

Una tarde de domingo de noviembre... probablemente ya haga frío y no sepáis que hacer... ¿Por qué no ir a escuchar una lectura de cuentos en español? ¿No es un buen plan?
Pues si encima quien lee los cuentos es Mamá en Múnich (servidora), ¡Puede que sea una experiencia muy chula!

Serán cuentos muy seleccionados, tanto por sus textos como por sus ilustraciones, que proyectaremos en la pared como si estuviéramos en un cine.
Podremos charlar un poco sobre lo que hemos leído y visto y después tomarnos un trozo de tarta y jugar con muchos otros niños en el local de moda para las familias ¿No es un buen plan?

Pues apúntate los datos y ¡No faltéis!:
LECTURA DE CUENTOS EN ESPAÑOL PARA NIÑOS Y NIÑAS ENTRE 3 Y 6 AÑOS
Fecha: Domingo 17 de noviembre
Hora: de 16:00 a 16:45 horas
Precio: 5€ 
Lugar: Zuckertag. Ehrengutstr. 10 - 80469 München


sábado, 26 de octubre de 2013

Redescubrir Viktualienmarkt

El 11 de octubré nevó, y fue tan chocante que, al parecer, todo Múnich (incluida yo, natürlich) publicó en su Facebook o su Twitter cosas como: "¡Socorro! ¡¡¡Ya está nevando!!!". Pero aunque la cosa sólo quedó ahí, pocos se han molestado en publicar que después de aquella primera nieve, está haciendo un otoño espectacular.
Y así es, están haciendo unos días tan luminosos que mi hijo pequeño se queja cuando va sentado en el carrito de que el sol le ciega los ojos y las temperaturas son tan altas que la gente sigue andando por la calle en mangas de camisa. De verdad que no exagero: Esta misma mañana he visto a una chica en camiseta de tirantes. A estas alturas ya deberíamos llevar gorros y bufandas y sin embargo, sacamos las chaquetas para traerlas de vuelta colgadas bajo el brazo. Una auténtica maravilla.

Pues en éstas estábamos el sábado pasado cuando se nos ocurrió disfrutar la mañanita paseando por Viktualienmarkt (sí, ese mercado tan céntrico y turísitico que apenas frecuentas a menos que tengas visita de fuera). Y lo pasamos tan estupendamente que no puedo menos que recomendaros que redescubráis el Viktualienmarkt con los niños.

Estando los puestos como están, a rebosar de productos recién cosechados: Calabazas, uvas, manzanas, setas, nueces o castañas, es una oportunidad genial para contarles a los pequeños cosas sobre las verduras, las frutas, los olores, las cosechas, cómo se almacenan los productos o por qué es bueno comer productos de temporada.

Y también es una oportunidad para que los niños les enseñen a los padres otras cosas también: Mi hijo mayor había estado recientemente en el mercado con su clase y nos llevó a un puesto donde sólo vendían patatas, allí nos enseñó todas las variedades que hay y nos explicó cómo se comen. ¿Sabíais que hay patatas de color lila? ¿Y cuáles se pueden comer con piel?

viernes, 18 de octubre de 2013

Parques temáticos alternativos: Los Märchenwälder

Viendo que el otoño nos va a traer un fin de semanita soleado y agradable, os voy a hablar de otro tipo de parques temáticos, por si os animáis a ir a alguno: Los Märchenwälder.

Un Märchenwald es un parque de atracciones cuyo tema son los cuentos clásicos: Caperucita Roja, Hänsel y Gretel, Max y Moritz, La princesa y el guisante...

Lo que los hace especialmente atractivos y "alternativos" es que son, como más rústicos de lo que estamos acostumbrados: Las atracciones no están llenas de luces y colores chillones, y, por supuesto, no hacen ruidos infernales. Son lugares divertidos pero tranquilos y pausados, para mí, justo lo que hace que los niños disfruten, en lugar de dejarlos como medio histéricos.

Nosotros estuvimos el año pasado, aprovechando la visita de una queridísima amiga, en el Märchen-Erlebnispark Marquartstein en Chiemgau, al sureste de Múnich.
Pasamos un día estupendo y lo que más me gustó fue que las atracciones funcionaban prácticamente con el esfuerzo de cada uno, no había apenas nada eléctrico. Me explico: Los vagones de la montaña rusa, que eran unos preciosos caracoles, funcionaban con pedales; un juego de tiro al blanco funcionaba con una manguera de agua disparando a una pelota; un tiovivo que funcionaba mediante el principio del contrapeso; un trineo ruso cuya velocidad puedes controlar manualmente con una palanca; trampolines, juegos de poleas, animales de granja a los que se podía acariciar o dar de comer... Y por supuesto un circuito con pequeñas casetas que mostraban escenografías con los peronajes de los cuentos clásicos y en las que se podía escuchar el relato de cada cuento.



Algunos de los Märchenwälder que hay en Baviera son:

Märchen-Erlebnispark Marquartstein
www.maerchenpark.de

Märchenwald im Isartal (Wolfratshausen)
www.maerchenwald-isartal.de

Schongauer Märchenwald und Tierpark (Schongau)
www.schongauer-maerchenwald.de

Märchenwald am Arbersee
www.maerchenwald-arbersee.de

Märchen- Familienpark Ruhpolding
www.freizeitpark.by

Märchenwald Sambachshof in Bad Königshofen
www.maerchenwald-sambachshof.de

Märchenschloss Lambach
www.maerchenschloss-lambach.de

martes, 8 de octubre de 2013

El primer día de colegio: una experiencia muy "dulce". La Schultüte. Por Schulkindermama


El primer día de colegio en primaria es siempre una experiencia nueva, pero en Alemania es aún algo más especial; supone el paso del Kindergarten a primaria.

Una de las cosas que más nos sorprende como hispanohablantes ajenos a la cultura alemana, es la costumbre de regalar a los niños un cono relleno de dulces y regalos en su primer día de colegio.

Es preciso entender que para los niños alemanes, el paso del Kindergarten a la escuela supone dar un salto bastante importante; pasar de jugar todo el día, a tener que cumplir horarios, estar sentado un número de horas determinado y concentrarse en hacer tareas que nunca han hecho. Es un paso muy grande. No es la continuación de un ciclo, sino una nueva etapa.
Muchos de estos niños están deseando empezar este ciclo, y empezar a ser „mayores“, pero también hay muchos que se sienten inseguros al no saber qué les espera.

Para alegrarles y animarles en este día tan especial, los niños reciben de sus padres este cono que en alemán se llama Schultüte. 
La costumbre se remonta al siglo XIX. A los niños se les decía que había un árbol del que crecían conos de azúcar, y que solo cuando los conos de azúcar fueran lo suficientemente grandes, podrían ir al colegio.

Poco a poco, empezó a instaurarse la costumbre de entregar al niño un pequeño cucurucho de papel (similar al de las castañas asadas) relleno de chucherías, para que las comiera el primer día de camino al colegio, y así fuera contento a la escuela.

Más adelante, en el este de Alemania, concretamente en Jena, empezaron a fabricarse las primeras Schultüten. Estas ya sí eran conos grandes de cartón o cartulina rellenos de chucherías y pequeños regalos para los niños. El invento tuvo éxito y se empezó a extender por todo el este de Alemania, pasando tambén a instaurarse en el resto del país.

Hoy en día, la tradición de las Schultüten está muy arraigada. Se suelen preparar en las últimas semanas de Kindergarten, aunque también hay muchos padres que las compran. Los Kindergarten suelen organizar una tarde con los padres y los hijos de preescolar para hacer la Schultüte. Cada niño se escoge un color, un motivo para decorarla, el material, el tipo de papel  y el tipo de lazo que cierra el cono. Hay conos de todo tipo; las niñas suelen escoger temas como princesas, unicornios, mariposas, arco iris…, etc. y los niños suelen decantarse por temas como el fútbol, piratas, coches…, etc., (sin entrar en tópicos: los gustos de los niños y las niñas en Alemania son casi siempre muy acorde a su sexo. Las niñas muy niñas y los niños muy niños. Es así…)
Al final de la tarde, uno se va a casa con un cono preparado y listo para ser llenado pocos días antes del primer día de escuela.


Como madre de un niño y una niña, he tenido la ocasión de hacer dos conos; uno con motivos futbolísticos y otro con motivos marinos. A mí me gusta mucho hacer manualidades, la verdad, y lo he disfrutado mucho. Pero mi consejo es no obsesionarse en terminar la Schultüte en las dos horas de tiempo que dan en el Kindergarten. La primera vez, hace ya unos cuantos años, fui la última a la que casi echan de la guardería por lenta… Así que esta segunda vez he decidido empezarla allí con mi hija, ir recortando dibujos y viendo qué materiales necesito, y luego llevármelo todo a casa e ir terminándola con tranquilidad. El resultado ha merecido la pena.

Otra cosa que me planteó dudas la primera vez es cómo llenar la Schultüte. El cono es inmenso, casi tan grande como el niño, y no sabía qué cantidad de chucherías meterle… Bueno, la respuesta me la dieron mi marido y otros padres alemanes; hay que meter papel de periódico hasta la mitad, llenando la punta del cono, entre otras cosas porque los brazos del niño nunca van a llegar hasta el fondo, lógicamente, y no podría coger las chucherías de la punta, claro. Además, la cantidad a llenar disminuye bastante si le ponemos un par de bolas de papel de periódico arrugado en la punta.
Luego está la duda sobre como llenarlo. Bueno, se puede meter de todo lo que le guste al niño, pero cosas pequeñas. No sólo dulces, sino también gomas de borrar con alguna forma especial, sacapuntas bonitos, lápices pequeñitos de colores, llaveros, incluso algún librito pequeño si cabe. También he visto calcetines, gorros o adornos para el pelo.

Una vez llena, se cierra haciendo un lazo en la parte de arriba.



Aunque el cono se lleva el primer de día de colegio, en la mayoría de las escuelas no se suelen abrir en clase. Los profesores dicen a los niños que los abran en casa. Y es mejor así para evitar comparaciones sobre el relleno de cada Schultüte.

Yo tengo guardados los dos conos de mis hijos y recordar cómo lo preparamos y la ilusión con la que los abrieron nos trae a todos recuerdos muy dulces.


domingo, 6 de octubre de 2013

¿Para qué ir a Eurodisney si tenemos Legoland aquí al lado?

Los parques temáticos y de atracciones me gustan más a mí que a mis hijos. Mucho más, lo confieso. Así que me he propuesto hacer un estudio profundo de toda la oferta que existe en este sentido por aquí cerca. Como además, en mi casa somos bastante aficionados a los Legos, hoy empiezo con Legoland.


Existen seis parques Legoland en el mundo: dos en Estados Unidos, uno en Malasia, uno en Reino Unido, uno en Dinamarca y uno en Alemania. El de Alemania está aquí en Baviera, en Günzburg, a 110 km de Munich, algo más de una hora en coche.

Ir a Legoland implica todo lo que uno se puede imaginar de un parque temático: atracciones separadas por temas, restaurantes, tiendas... Y aturdimiento, mucho aturdimiento.

Así que yo aconsejo lo siguiente:

- De antemano, planificar qué atracciones no os queréis perder teniendo en cuenta la edad de los niños. En la página web podéis ver qué atracciones son ideales para niños pequeños, mayores o para toda la familia. Tened en cuenta que la mayoría de las atracciones tienen en la entrada un "medidor de niños" que indica que sólo pueden subir a dicha a tracción si miden al menos un metro. Por eso, para niños menores, Legoland es un poco absurdo.

A nosotros lo que más nos gustó fue:
* Miniland, que es una exposición de distintas ciudades construídas con 25 millones de piezas de Lego. A los niños les encantó ver la parte del aeropuerto de Múnich (porque se lo conocen bien, supongo), a mí me hizo mucha gracia ver cosas muy alemanas como un típico pueblo Bávaro o el castillo de Neuschwanstein.


* Un tren que da la vuelta a todo el parque permitiendo ofreciendo una idea de cómo de grande es el parque y de qué cosas se pueden ver.

* La zona de Lego City, más que nada porque en esta familia somos muy fanáticos de todo lo que sean bomberos, coches con sirena, grúas, trepar...


* El área llamada Imagination, que tiene una parte para niños más pequeños (como los míos) toda llena de Duplos y con un montón de juegos de agua (si vais en días de calor, ¡no olvidéis llevaros bañador!)


- Llevad comida de casa: sandwhiches, yogures, fruta y agua o zumos. Allí todo es carísimo y no especialmente bueno, y siempre podéis dejar abierta la posibilidad para un heladito...

- Comprad las entradas con antelación en la web porque los adultos (se entiende, personas a partir de los 12 años) pagan en la web 29,63€ y en taquilla 39,50€ y los niños (de 3 a 11 años) pagan 26,25€ en la web y 35€ en taquilla. De todas formas, hagáis lo que hagáis id preparando la cartera porque siempre hay sorpresitas - Por ejemplo el parking, que cuesta 6€.

Legoland
Legoland-Allee 2
89312 Günzburg
www.legoland.de

jueves, 3 de octubre de 2013

Zuckertag

Un lugar donde ofrecen cursos para madres con o sin niños, un sitio para quedar y tomar café mientras los niños juegan, una pequeña tienda de regalos muy, pero que muy especiales, un espacio donde poder dejar a tu hijo atendido durante un par de horas mientras vas al médico o haces cualquier orta gestión, un lugar donde encontrarse en esos días de frío y lluvia que nos vienen... ¿Todo esto en un solo local? ¡Sí! El más guay de este tipo que he conocido hasta ahora en Múnich. Sin exageraciones.

Se llama Zuckertag y está en el estiloso barrio de Dreihmühlenviertel, acaban de abrir y la respuesta del público es ya tan positiva que han habilitado una sala más para ampliar el aforo. Os podéis ir haciendo una idea.

El concepto básico consiste en lo siguiente: Puedes acercarte y simplemente quedarte a tomar un café, un trozo de tarta casera, una sopita recién hecha o una ensalada mientras por sólo 3€ tu hijo disfruta sin tiempo límite de una estupenda zona de juegos, súper limpia, súper amplia, súper nueva y súper bonita; tienen una casita alta de madera con un tobogán, una esquinita con cojines para mirar cuentos, un caballito balancín, una cocina de juguete, una piscina de bolas, muñecos, legos, trenes...


Un servicio interesante es el de canguro: Durante un par de horas puedes dejar a tu hijo a cargo de una cuidadora cariñosa y cualificada para poder realizar cualquier tipo de gestión (o darte simplemente un respiro)

Tienen una tienda pequeñita en la que venden ropita, cuentos, regalos, joyas,... y lo que más me ha enamorado, un detalle super pensado: venden, por 2,50€, por si te has olvidado las cosas para cambiar a tu bebé, una bolsita con: un pañal (de la talla que necesites),un paquete de toallitas húmedas y un protector desechable para el cambiador.

La oferta de cursos para mamás incluyen talleres tan atractivos como gimnasia quema-grasas, gimnasia para tripa, piernas y brazos, zumba, pilates, yoga (tanto prenatal, postnatal y yoga activo)... Los cursos para mamás o papás con niños son también estupendos: gimnasia para peques, manualidades, yoga para mamás/papás con niños, música y ritmo, zumba con mamá o papá... 

Y luego tienen un montón de encuentros: reuniones para padres con mellizos o gemelos, mercadillo, teatro de marionetas, lecturas de libros, peluquería para niños, encuentros para familias monoparentales, reuniones sólo para papás con niños... Los martes de 09:00 a 10:00 tienen un encuentro para mamás hispanohablantes con bebés de hasta 9 meses.

También se pueden alquilar las salas o celebrar cumpleaños... ¿Qué más se puede pedir?

Lo que os digo: Un sitio genial pensado por una mamá (chilena, por cierto) para papás y mamás. Cuando las ideas surgen de la experiencia personal es como mejor salen ¿no os parece?


Zuckertag
Ehrengutstr. 10
80469 München
www.zuckertag.de