miércoles, 10 de agosto de 2011

Mantita impermeable

Los forasteros, cuando nos vamos a pasar el día a un lago, o al campo, o a la orilla de un río, nos llevamos para sentarnos o tumbarnos en el suelo una toallita, como si fuéramos a la playa, y terminamos descubriendo que es una idea bastante mala.
Por eso, otra cosa interesante que hay que copiar de los nativos es llevarse a estos sitios una Mantita Impermeable. ¿Qué es eso? ¿Y por qué hay que llevarla?

Las mantitas impermeables, son una cosa muy práctica que tienen todos los alemanes en su kit de picnic. Se trata de una mantita de forro polar por un lado y de plástico por el otro y que se guarda enrrollada y cerrada por velcros o hebillas.

El suelo en el césped, la pradera o la orilla de un lago o de un río, aunque haga mucho calor, termina siendo frío, y como aquí no tienen la palabra "sequía" en su diccionario, aunque a primera vista parezca seco, termina siendo húmedo. Por eso estas mantitas tienen tanto éxito, porque son calentitas y porque la humedad no traspasa, siendo así muy cómodas para sentarse a leer o a comer y para que los niños jueguen encima estando totalmente protegidos.

Las venden en todos los grandes almacenes y en muchísimas tiendas pequeñas y cuestan entre 15 y 20 Euros.

jueves, 4 de agosto de 2011

El Deutsches Museum

El Deutsches Museum, es el museo de ciencias, técnica y tecnología más grande del mundo, y está, cómo no, en Múnich, la ciudad de los científicos y los ingenieros. Además es el museo más child-friendly que he conocido.

Es absolutamente fabuloso. Es gigante (dicen que para conocerlo entero habría que invertir un mínimo de ocho días) por la cantidad de temas que trata: Las técnicas agrícolas, la radio, las telecomunicaciones, la minería, los metales, el petróleo y el gas natural, las energías, el medio ambiente, la construcción de puentes, de túneles, la química, la farmacia, la física, el péndulo de Fucault, la geodesia, el vidrio, la informática, la electrónica, el ferrocarril, los motores, la aviación, la navegación, la técnica espacial, la astronomía, los instrumentos musicales, la cerámica, la imprenta, el papel, la técnica textil, los instrumentos de medición del tiempo, las técnicas de las corrientes eléctricas (con una impresionante demostración de una jaula de Faraday), y hasta un planetario.

Pero, desde el punto de vista de los niños, lo más fabuloso que tiene es das Kinderreich (el imperio de los niños) una sección en el sótano sólo para los niños, dividida en cinco áreas: Draußen ist die Welt (el mundo exterior), donde se hacen juegos y experimentos con la naturaleza y el agua; Stark und schnell (fuerte y rápido), la zona de la potencia, el movimiento y la energía; Hell und dunkel (claro y oscuro), donde todos los experimentos giran en torno a la luz, la óptica y la astronomía; Ich und du (yo y tú), el área de las comunicaciones y Laut und leise (alto y bajo), donde se juega con el sonido, la acústica y la música. Además tienen una biblioteca, un laboratorio, un camión de bomberos y un barco donde poder jugar.


Ahora sí, os cuento por qué es para mí tan genial para los niños: Es un gran museo, sí, (mucho) con una sección para niños (pero tampoco ésto es tan extraordinario, muchos la tienen) ¿entonces?.

Cuando llevamos a nuestro hijo, disfrutó muchísimo: Alucinó con los barcos, la zona de la minería con túneles de verdad, los aviones... Y cuando llegamos a la zona infantil ya se emocionó del todo. Lo que más le llamó la atención, primero fue el camión de bomberos, por el que trepó encantado, y en el que estuvo jugando un buen rato con otros niños a sentarse en el asiento del conductor y tocar todos los botones., pero luego se fue para la sección del agua, una zona grande, llena de fuentes con corrientes de agua, molinos y espirales... Claro, a los cinco minutos ya se había metido en el agua hasta las rodillas con pantalones, zapatos y calcetines, todo contento él.... "Bueno, pues habrá que hacer algo, que afuera está lloviendo y hace un frío como para sacar a éste chorreando de aquí ahora..., a ver... vamos al baño a mirar si hay un secamanos o algo..."

Y ahí fue cuando la que aluciné fui yo: Además de baños normales, para los padres, había baños pequeñitos, con lavabos y WCs bajitos para los niños, un cuarto para cambiar pañales y lo más: Una habitación, con una secadora y ropa limpia (calcetines, jerséys, pantalones...) y un cartel que decía así: "No queremos que ningún niño abandone el Deutsches Museum mojado. Utilicen la secadora para su ropa, o, si lo prefieren, tomen prestada algunas de las prendas que tenemos aquí a su disposición. Agradeceríamos que las devolviesen en una futura visita a nuestro museo, y si quieren, contribuyan también con más donaciones de ropa" (toda esa ropita eran cosas de otros niños, que habían sido donadas anteriormente por otros padres)... No os podéis imaginar mi cara con la boca abierta, alucinando, flipando por lo cívicos, considerados, amables, buena gente que son en ese museo... ¡Eso sí que es pensar en los niños! ¡Y en su padres!

Por supuesto que este invierno, cuando nieve sin parar y no tengamos mucho plan, me voy de cabeza otra vez al Deutsches Museum, a devolver los leotardos que tomé prestados, llevar algo de ropa que se le haya quedado pequeña a mi niño, ¡y pasarme horas chapoteando en el agua!



Deutsches Museum
Museumsinsel 1
80538 München
U1, U2 (Fraunhoferstrasse)
SBahn (Isartor)
Tram 18 (Deutsches Museum)
Bus 132 (Boschbrücke)
www.deutsches-museum.de

martes, 2 de agosto de 2011

Porque yo lo valgo

"Cuida de ti misma, tómate un tiempo para ti": ¡Anda que no me han dicho esto veces desde que soy madre! Y yo siempre contestando mentalmente: "Que me tome un tiempo para mí. ¿Y cuándo se supone que voy a hacer ésto?"

Bueno, pues después de pensarlo mucho, pero mucho, mucho, me he admitido que sí. Que si no me engaño a mí misma, sí que puedo encontrar un tiempo para mí, para relajarme, para cuidarme y para mimarme. Una mujer no debe olvidar que antes de ser madre también es mujer: También es persona. Y como tal, se merece una pausa y recargar energía. No es todo dar mimos, también es importante (tanto) recibirlos.

Cuando estás dando el pecho, no puedes escaparte por la lactancia, cuando el bebé es muy pequeño, no puedes porque te da cosa dejarlo solo... Pero llega un momento (y si de verdad quieres, es fácil ver cuál) en que ni tú, ni él, ni nadie se va a morir por separaros. Es más, os va a venir de perlas a todos: A ti por lo que he explicado antes. A él, porque es buenísimo que pueda estar también sin mamá. A su padre, porque es estupendo para su autoestima ver lo bien que lo puede hacer solo.
Por otro lado está el hecho de educar con el ejemplo. ¿No se te ha pasado nunca por la cabeza que te gustaría que tu hijo/a de mayor supiera y disfrutara cuidándose? Comiendo bien, haciendo deporte, relajándose, practicando la asertividad... Pues no veo mejor manera de enseñarle a hacerlo que mostrándole cómo tú lo haces también.

En este blog hablo de cosas que se pueden hacer en Múnich con los niños, pero no olvido nunca a las mamás, que son la mayoría de quienes leen esto. Hoy hablo de algo que se debe hacer SIN niños.

Lo que quiero contaros es que el pasado fin de semana me he pegado una merecida escapada de tres días. Me he ido sola a un hotel-spa a los pies de un pequeño lago en Los Alpes bávaros. Y no puedo hacer más que recomendaros que lo hagáis también.

Y al planearlo, no olvidéis:
- Elegir un hotel muy bueno, nada de baratitos
- Un lugar que se parezca al fin del mundo, en el que se pueda pasear escuchando sólo el ruido de las gotas de lluvia al caer en el lago
- Un libro que os guste y con el que en casa no hayáis conseguido pasar del primer capítulo
- Un buen programa de belleza que incluya peelings corporales con chocolate o con sales marinas, limpieza de cutis, manicura y pedicura
- Una piscina cubierta, que nunca se sabe qué tiempo puede hacer por estos lugares
- Un circuito de baño turco y saunas aromatizadas que termine en una buena ducha fría para aplacar el calor.

Vuestra piel, vuestros músculos, vuestros sentidos, vuestro cerebro y vuestro corazón os lo agradecerán. Como me lo están agradeciendo a mí los míos.
Sí señor: Porque yo lo valgo.